La Conquista · una manera diferente de comprenderte
No todolo que ereslo hasaprendido.
Y no todo lo que has aprendido eres tú. Hay cosas que haces porque te salen solas y otras porque aprendiste que funcionaban, hasta que un día dices «yo soy así».
Antes de tu historia, tu cuerpo ya tenía una forma de funcionar.
Eso es lo que llamamos biotipo · sigue bajando
Fuego
01 / 04Elemento · Fuego
Colérico
El impulso de transformar.
Lo que eres y lo que has aprendido
Tu biología no cuenta toda tu historia.
Lo que eresLo que aprendesTu firma
Tu naturaleza
Tu biotipo expresa una manera natural de funcionar. Esa estructura permanece incluso cuando aprendes otras formas de actuar.
Tu adaptación
Tu historia influye en cómo buscas seguridad, pertenencia o reconocimiento. Lo aprendido puede acompañar a tu naturaleza o entrar en tensión con ella.
Tu firma combinada
Cuando se encuentran no se suman: se transforman. Lo que sale no es solo tu biología ni solo lo que aprendiste. Es algo tuyo y nuevo, y comprenderlo cambia la pregunta que te haces sobre ti.
01
El impulso
Mike La Riva · en primera persona
Mike La Riva · detrás de La Conquista
No es solo una metodología. Es una historia.
Siempre supe que había venido a hacer algo grande. Tardé bastante más en entender por qué.
01 / 06
El impulso
Desde que era pequeño he tenido una certeza que nunca he sabido explicar del todo: había venido a este mundo a hacer algo importante.
No sabía qué, ni cómo, ni cuándo. Pero lo sabía.
De pequeño llegué a estar convencido de que podía convertirme en Spiderman. Y no hablo de querer disfrazarme de Spiderman. Hablo de entrenar, saltar de un sitio a otro y comprobar periódicamente si mis manos habían empezado a pegarse a las paredes.
Para mí no era una fantasía. Era una posibilidad que todavía no había conseguido materializar.
Supongo que algunas cosas no han cambiado demasiado.
Siempre he sentido una necesidad casi imposible de apagar: hacer que las cosas ocurran. Construir, transformar, resolver problemas, mejorar lo que tengo delante. Encontrar la manera de conseguir aquello que parece imposible y, ya puestos, hacerlo de una forma más rápida, más eficiente y más efectiva.
Durante muchos años pensé que aquello era simplemente ambición. Una exigencia desmedida. Quizá una especie de complejo de grandeza que arrastraba desde niño.
Pero había algo que nunca terminaba de encajar.
¿Por qué alguien que tiene tan claro lo que quiere puede convertirse, una y otra vez, en su propio obstáculo?
Porque esa también ha sido mi historia.
He sido capaz de perseguir objetivos con una determinación extraordinaria y, al mismo tiempo, sabotearme hasta el agotamiento. De tener clarísimo hacia dónde quería ir y hacer exactamente lo contrario. De exigirme unos resultados que jamás me parecían suficientes.
Y, sobre todo, he pasado buena parte de mi vida juzgándome por cosas que, por mucho que intentara cambiar, siempre terminaban reapareciendo.
02 / 06
Lo que aprendí
De pequeño aprendí muchas cosas.
Aprendí que un nueve no era un diez. Que tener potencial significaba tener la responsabilidad de aprovecharlo siempre. Que, si podía hacer algo por mí mismo, no necesitaba molestar a nadie pidiendo ayuda.
También aprendí algo mucho más difícil de explicar.
Cuando tenía apenas dos o tres años intenté salvar a mi perro Brandon de algo que yo estaba convencido de que iba a matarlo. Actué sin pensármelo, con toda la fuerza y la urgencia de la que era capaz.
Las cosas salieron terriblemente mal. Él reaccionó, yo acabé herido y los adultos tomaron después una decisión que nunca he conseguido olvidar: sacrificarlo.
Durante mucho tiempo sentí que la muerte de mi mejor amigo había sido culpa mía.
Yo solo había querido protegerlo.
No sé cuánto de lo que fui después nació de aquella experiencia. Pero sí sé que llegué a hacerme una pregunta que ha resonado dentro de mí durante años:
¿Y si mi manera más natural de actuar pudiera terminar haciendo daño a las personas que más quiero?
Es curioso cómo podemos pasarnos la vida intentando corregir partes de nosotros mismos sin saber siquiera cuándo empezamos a considerarlas un problema.
03 / 06
La búsqueda
He vivido en veinticinco casas, en tres países diferentes. He cambiado de dirección muchas veces, tanto literal como metafóricamente.
He sido músico, he vivido durante dos años en un local de ensayo y he encontrado en el metal una forma de sentir cosas para las que no siempre tenía palabras.
He construido proyectos, tomado decisiones que parecían auténticas locuras y perseguido posibilidades que otras personas probablemente habrían descartado antes de empezar.
Y he tenido la enorme suerte de encontrar a alguien con quien no necesito demostrar constantemente que puedo con todo.
Mi mujer, Victoria.
Si tuviera que resumir lo que significa para mí en una sola palabra, sería paz.
Y eso tiene bastante gracia cuando llevas toda la vida sintiendo que has venido a comerte el mundo.
Porque una parte de mí sigue queriendo conquistarlo todo.
Pero otra lleva muchísimo tiempo buscando un lugar donde no tenga que conquistar absolutamente nada para sentirse suficiente.
Durante años fui aprendiendo a ser alguien capaz de conseguir muchas cosas, mientras me resultaba cada vez más difícil sentir que lo que yo era, sin conseguir nada, también tenía valor.
04 / 06
Encontrar las piezas
Siempre he sentido una fascinación enorme por comprender a las personas.
Por escuchar lo que alguien me cuenta y preguntarme qué está ocurriendo detrás de sus palabras. Qué parte de lo que hace responde a lo que realmente necesita y qué parte podría estar intentando proteger algo que ni siquiera sabe que está protegiendo.
Y siempre he creído que nuestra biología y nuestra manera de interpretar el mundo están íntimamente relacionadas.
Esa inquietud me llevó a estudiar Medicina Germánica a través de la formación El Código Biológico, con Gonzalo Sanagustín, donde también estudié neuroplasticidad, nutrición, lenguaje corporal, morfología, psicología sistémica y temperamentos.
Posteriormente profundicé específicamente en los biotipos con Rodrigo García Platas.
Y empecé a encontrar piezas que me permitían observar mi propia historia desde otro lugar.
Comprendí, a través de ese marco, que aquel impulso de intervenir, transformar y conseguir resultados que me había acompañado toda la vida podía entenderse como una expresión de mi naturaleza colérica.
De pronto, algo que había considerado una ambición difícil de justificar adquiría otro significado.
Pero apareció una pregunta todavía más interesante.
Si esa era mi manera natural de funcionar, ¿por qué había aprendido tantas formas de actuar que parecían ir precisamente en contra de ella?
Ahí empezó a encajar todo lo demás.
Mi historia. Las expectativas. La necesidad de demostrar. La culpa. Las relaciones. Las estrategias que había aprendido para sentirme seguro, querido o suficientemente valioso.
Empecé a distinguir dos cosas que durante años había confundido.
Una cosa era cómo funcionaba mi naturaleza. Otra, muy diferente, cómo había aprendido a desenvolverme en el mundo.
Y comprender esa diferencia cambió las preguntas que me hacía sobre mí mismo.
05 / 06
El nacimiento de La Conquista
Mientras tanto, había algo que me frustraba profundamente.
Veía a personas de mi entorno que llevaban años intentando cambiar. Algunas acudían a terapia, comprendían cada vez mejor determinadas partes de su historia, podían explicarme perfectamente por qué les ocurría lo que les ocurría...
Pero seguían sintiéndose atrapadas en los mismos conflictos.
Y yo no podía evitar preguntarme si, en algunos casos, estábamos intentando encontrar soluciones antes de haber comprendido suficientemente a la persona que teníamos delante.
¿Por qué damos por hecho que todos necesitamos lo mismo?
¿Por qué interpretamos comportamientos parecidos como si siempre tuvieran el mismo origen?
¿Por qué intentamos que alguien funcione de una manera determinada sin preguntarnos primero si esa forma de funcionar tiene sentido para su naturaleza?
Y, sobre todo:
¿Cuántas de las cosas que llevamos años intentando cambiar son realmente problemas? ¿Y cuántas son capacidades que nunca hemos aprendido a comprender o utilizar?
De esas preguntas nació La Conquista.
No de haber conseguido resolver todos mis conflictos.
Ni de creer que tengo todas las respuestas.
Nació de comprender lo diferente que puede ser intentar cambiarte cuando todavía no sabes qué parte de ti estás intentando cambiar.
Hoy trabajo como terapeuta desde la Medicina Germánica y los biotipos. He impartido talleres grupales y acompañado procesos individuales desde ambos enfoques.
Y he ido construyendo una forma propia de relacionar la biología, la personalidad, la historia personal y las necesidades de seguridad que pueden organizar nuestra manera de actuar.
No me interesa colocarle una etiqueta a alguien y explicarle cómo es.
Me interesa descubrir qué hay detrás de sus contradicciones.
Entender por qué una persona puede desear profundamente algo y actuar sistemáticamente en su contra.
Comprender qué capacidades pertenecen a su naturaleza, cuáles ha desarrollado para adaptarse y qué estrategias pueden haber dejado de servirle.
Porque no creo que comprenderte deba servir para justificar todo lo que haces.
Creo que debería permitirte responsabilizarte de tu vida sin necesidad de vivir enfrentado a quien eres.
06 / 06
Lo que sigue
Sigo siendo tremendamente ambicioso.
Sigo queriendo hacer cosas grandes. Me sigo desesperando con la lentitud, con la ineficacia y, demasiadas veces, conmigo mismo.
Y sigo teniendo contradicciones que necesito comprender mejor.
No voy a contarte que todo eso desapareció cuando descubrí los biotipos. Sería mentira.
Pero sí cambió algo fundamental.
Dejé de mirar mi naturaleza como un enemigo al que había que domesticar y empecé a preguntarme qué necesitaba aprender para vivirla de otra manera.
Esa es la posibilidad que quiero compartir contigo.
No quiero decirte quién deberías ser.
No quiero convencerte de que tienes que convertirte en alguien más tranquilo, más fuerte, más sociable, más disciplinado o más parecido a lo que otros esperan de ti.
Quiero que podamos mirar tu historia sin dar por hecho que todo lo que has aprendido a hacer te define.
Que distingamos qué pertenece a tu naturaleza, qué has construido para encontrar seguridad y qué puedes decidir transformar ahora.
Y que, a partir de ahí, seas tú quien decida qué vida quiere construir.
Porque quizá no necesitas seguir intentando ser otra persona para llegar más lejos.
Quizá necesitas comprender, por primera vez, desde dónde estás intentando avanzar.
Creador de La Conquista
El diagnóstico · ejemplo ficticio
Así se construye tu mapa.
Una conversación que no sigue un guion. Atlas pregunta, confronta cuando hace falta y, mientras hablas, tu mapa se va completando.
Atlas · en conversaciónSesión 1
Escribe tu respuesta…↑
Ficha viva 0%
Quizá no necesitas seguir intentando ser otra persona para llegar más lejos.
Y aquí empieza el diagnóstico
Antes de cambiar nada, vamos a comprenderte.
Primero construimos tu mapa. Después decides si tiene sentido emprender el camino.
El diagnóstico es gratuito para las personas admitidas en esta convocatoria.
Solicitud de acceso
Empecemos por tu historia.
El diagnóstico es gratuito para las personas admitidas en esta convocatoria. Para revisar tu solicitud necesito conocer tu situación y observar unas fotografías de referencia: el biotipo se reconoce a partir del cuerpo, no de una descripción del carácter. Si tu candidatura es admitida, recibirás acceso privado al diagnóstico. No implica contratar La Conquista.
El proceso posterior de doce semanas es independiente. Sus condiciones económicas se comunicarán antes de cualquier contratación.